TURISTA EN CASA: ALHAMBRA EDITION
- LOLA J. ESPEJO
- 27 may 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 27 jun 2024
No sería capaz de contar las veces que he ido a la Alhambra desde que era pequeña. Con el cole, con el instituto, con todos los amigos de fuera que han venido a ver Granada… y me sigue dejando impresionada cada vez que voy, hoy me gustaría contaros por qué.
Si hablamos de historia de Al-Andalus, los árabes estuvieron en la península durante ocho siglos y al contrario de lo que piensa muchísima gente, ésta no sólo ocupaba el territorio que actualmente llamamos Andalucía, sino que fue mucho, mucho más extenso. Como me parece súper interesante y es algo a lo que en las clases de historia no se le suele dar mucha importancia, os voy a hacer un pequeño resumen de la historia de la invasión árabe en España para que visitemos la Alhambra con un poco más de contexto.

Los árabes llegaron a Hispania en el año 711 cuando derrotaron al rey visigodo Don Rodrigo en la batalla de Guadalete y en apenas 8 años ya habían conquistado gran parte de la península ibérica dando lugar a Al-Andalus, que llegó a ocupar gran parte de la península (exceptuando el norte de España) e incluso una pequeña parte de la actual Francia. Al-Andalus vivió su época de mayor esplendor en los siglos X y XI siendo muy avanzada en arte, arquitectura, ciencia, medicina, literatura y filosofía. Córdoba, la capital, era una de las ciudades más grandes e importantes del Occidente durante esta época dorada. Pero todo lo que sube baja y en 1031, debido a todas las disputas internas, Al-Andalus se disolvió en 30 reinos: los reinos de Taifas, entre los que podemos destacar los de Granada, Valencia, Toledo, Murcia, Sevilla o Zaragoza. Esta división sería el principio del fin, ya que una vez divididos, eran más fáciles de atacar y los árabes fueron perdiendo territorios ante los cristianos. Los reinos de taifas fueron desapareciendo poco a poco hasta que en la segunda mitad del siglo XIII sólo quedaba el reino nazarí de Granada, que se mantuvo durante dos siglos más hasta que el último rey nazarí rindió Granada a los reyes católicos en 1492.

La Alhambra, fue un palacio, ciudadela y fortaleza, residencia de los sultanes nazaríes y de los altos funcionarios, servidores de la corte y de soldados de élite que se construyó en el s.XIII y alcanzó su esplendor en la segunda mitad del siglo XIV. El resto de población de Granada se ubicaba principalmente en lo que hoy conocemos como el Albaicín, un barrio que te recomiendo que veas en tu visita a Granada si es que no lo has hecho ya y que se ve perfectamente desde la Alhambra. Granada, entonces capital del reino nazarí, va recibiendo paulatinamente poblaciones musulmanas con el avance de la conquista cristiana, ya que tal y como comentaba antes, fue su último refugio.
Después de esta clase de historia, vamos a adentrarnos en la Alhambra, ya que la semana pasada hice mi visita más reciente. Siempre que traigo a alguien de fuera a conocer la Alhambra, lo que más llama la atención es el tamaño del recinto, y es que hay gente que piensa que es como ir a un museo, un edificio y ya. Y no, la Alhambra es enorme, literal que en un día no te la acabas (al menos yo nunca he conseguido verla entera en un día). Aparte de ser un conjunto gigante, con elementos arquitectónicos que no sueles ver en España y de tener varios estilos, lo que más me gusta de la Alhambra son las historias detrás de cada parte. Hay historias que recuerdo de las visitas guiadas que hacíamos con el cole, otras que he leído por curiosidad y algunas que he ido robando de los guías de algún que otro grupo.
Me llama la atención especialmente una sala que ya no se puede visitar, pero que cuando era pequeña me pareció súper curiosa, que era la galería de los susurros. Si hablas en una esquina de la habitación súper bajito, lo que decías podía escucharse si ponías la oreja en las otras esquinas, pero no en el resto de la habitación.

En esta última visita atrapé una historia que me encantó porque me explicó el significado de mi parte favorita de la alhambra arquitectónicamente hablando: los mocárabes o bóvedas en panal. Las partes en las que estas curiosas estructuras de yeso están en los techos siempre me dejan sin palabras (y con dolor de cuello) por su forma tan peculiar. La sensación de profundidad es increíble, aunque en las fotos no se aprecia demasiado, así que si no sabes de lo que te hablo tendrás que ver para creer.
La historia detrás de este techo en concreto (al que mi fotografía no hace justicia), es que Mahoma, profeta considerado fundador del Islam, estaba meditando en una cueva cerca de La Meca. Entonces, se le apareció el ángel Jibril, que puede que conozcas como arcángel Gabriel (sí, el mismo que preñó a María) y le reveló el Corán. La forma de estos techos imita las estalactitas de una cueva, por eso tienen esa forma tan peculiar y sobresalen por debajo de las puntas. Vaya, que si antes me petaba la cabeza , ahora aún más.
Y bueno, supongo que tengo que mencionar esta parte, no porque me guste sino al contrario, porque no me gusta nada. El palacio de Carlos V es un pegotazo (a mí me lo parece, personalmente) que plantaron los católicos para decir (con perdón): “Yo la tengo más grande”. Cuando visitas los palacios nazaríes, mi parte favorita de la visita, donde ves las partes más lujosas, donde escuchas todas las leyendas y pasas por las habitaciones en las que los sultanes tenían sus tronos, verás que está plantado en mitad del recinto y no se sabe bien qué destruyeron para ponerlo ahí, pero se perdió parte del patio principal.

Yo recomiendo a todo el mundo que me dice que no ha visitado Granada que vayan a visitar la Alhambra porque realmente te va a dejar sin palabras. Como consejo, hay muchas páginas que intentan venderte la entrada con guía personalizada y son más caras que la entrada general y sólo para partes concretas (no te dejarán acceder al recinto entero), así que asegúrate de comprar la entrada general en la web del Patronato de la Alhambra y Generalife, que cuesta unos 18€ o 12€ si tienes el carnet joven europeo. También, recuerda que tienes que comprarla con muchísima antelación, normalmente con más de un mes porque se agotan y por último te recomiendo muy encarecidamente que no vayas a verla en julio o agosto, porque recuerda que el 50-70% de tu cuerpo es agua y supongo que no quieres evaporarte.
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