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EL RECETARIO 1: ¿CÓMO HACER UN BOLERO DESDE CERO?

  • Foto del escritor: HANNAN HEREDIA
    HANNAN HEREDIA
  • 20 abr 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 5 jun 2024


Bueno, después de un largo camino de aprendizaje, muchas lágrimas y también risas, ayer mandé mi bolero a distribuir así que ya puedo decir que ¡he hecho un bolero! Ha sido un proceso muy intenso ya que era la primera canción que componía, básicamente el inicio de mi repertorio, y yo misma me he puesto mucha presión para que estuviera a la altura de mis expectativas. La realidad es que cuando empecé con este proyecto no tenía ni idea de lo que se me venía encima y muchísimo menos de cómo hacer un bolero. En mi cabeza sonaba espectacular: hacer una de esas canciones de amor o desamor que últimamente estaban tan de moda y que artistas contemporáneos de la industria española recientemente también se habían atrevido a hacer (C.Tangana, Rosalía, Amaia, Silvia Pérez Cruz y un largo etc).


Total, un reto en toda regla. La primera pregunta fue: ¿por dónde empiezo, si yo no tengo ni idea de boleros? La segunda: ¿se quedará esto por encima de mis posibilidades? Respecto a la segunda pregunta, yo, valiente y confiada, me dije a mi misma: “Cariño, si has conseguido hacer un TFG de topologías complejas aplicadas a epidemiología una semana antes de la entrega y te han puesto un 9.5/10, con esto también puedes”. Por lo que volvemos a la primera pregunta: ¿por dónde empiezo? 


Portada de un single llamado BOLERO ROTO
Portada de "BOLERO ROTO"


Mi primer consejo como productora al hacer algo de lo que no tenemos mucha idea sería investigar. Ir a canciones que te guste su sonoridad o algún detalle concreto. En mi caso Te Venero de C. Tangana, Promesa de Rosalía o Tocarte de Jorge Drexler, eran algunas de mis referencias del “bolero moderno”. Una vez tienes la lista de las canciones que te gustan, ve a la SGAE y busca quién ha compuesto esas canciones. A veces son los propios artistas pero en la mayoría de los casos siempre hay más nombres implicados y puedes descubrir que a lo mejor ellos son los que le dan el toque que a ti tanto te gusta de esa canción. Identifica su repertorio y haz una playlist, tanto con las canciones que ya conoces, como con las nuevas derivadas de estos compositores o artistas, así como con clásicos del género que estés haciendo. En mi caso, los boleros tienen una larga historia, procedentes de Cuba, pero en la actualidad se han expandido a muchos países tanto de habla hispana como inglesa. Yo opté por clásicos como Sabor a mi y similares, ya que la armonía me llamaba mucho la atención y a fin de cuentas son canciones que se siguen cantando por todo el mundo aunque pasen los años.


Balcón clásico de Granada con fachada azul y árbol rodeándola
Terraza primaveral en Granada

El segundo paso una vez tengas tu playlist en tu plataforma de streaming de confianza o si eres super vintage, en cintas, CDs, ipods, etc; es escucharla día y noche. Vamos a llorar con esa playlist, vamos a reirnos, a sentirnos felices y miserables, vamos a hacer de esas canciones algo íntimo, y una vez estemos mimetizados con la música, pasaremos a la disección de la misma: identificar elementos comunes en todas estas canciones a diferentes niveles compositivos, pasando desde los instrumentos típicos hasta sus ritmos, armonías y matices.


Esta observación armónica fue lo que encontré más complejo en el proceso de hacer un bolero, ya que, dependiendo de la canción, puedes tener un zoo inmenso de acordes preciosos que adoptarías sin pensarlo. Por ello, algo que me sirvió para desarrollar el contenido armónico del BOLERO ROTO, fue transcribir varios boleros a papel y tocarlos y cantarlos con el piano. Así conseguí ver similitudes y crear mi propia rueda de acordes, pero, al enseñarsela a mis amigos y compañeros de oficio, me di cuenta de que era demasiado larga y compleja como para admitir repeticiones, por lo que la recorté. 


Es importante mencionar que en todo este proceso de aprendizaje tienes que ser flexible pero sin perder tu esencia o rumbo. A veces te vas a sentir abrumado y perdido ya que estás explorando un género nuevo, pero es totalmente normal: todo pasa. Es necesario escuchar las opiniones de la gente que te quiera ayudar e integrarlas en la medida de lo posible respetando la dirección que tú elijas para tu canción. No hay bien o mal en la creación de una obra musical, al final lo importante es la voluntad, dirección y honestidad sobre los elementos que eliges: qué quieres transmitir con tu canción y si el camino que estás tomando es el óptimo para ello.



Arco de una antigua iglesia abandona con montañas de fondo
Rincones de Málaga


Después de darle forma y estructura al bolerito, queda lo más importante: la letra y melodía. En este paso te diría que lo ajustes todo a un registro en el que te sientas cómodo. Es importante que transmitas lo que estás diciendo, que sea una tesitura agradable para tu voz y que fluyan de forma natural las palabras que sientas. En mi caso hice algo que os quiero contar para que si alguna vez hacéis un bolero, pues que estéis prevenidos: compuse toda la canción en un tono y luego le subí la friolera de 7 semitonos ascendente o a lo que yo también llamo, cantar en delfín. Esto sucedió porque al grabar las guitarras decidí que quería hacerla más aguda. Yo os recomiendo que cuando tengáis estos pensamientos intrusivos de cambiarlo todo de repente, lo consultéis con la almohada o que os ciñáis al plan o bueno, que subáis un máximo 3 semitonos… porque luego pasa que os tenéis que enfrentar a una dificultad vocal mucho más aguda de lo que inicialmente habíais compuesto y puede que suene forzado. También he de decir, que si os sale bien la jugada como a mí, la voz tiene muchísimos armónicos y suena de una forma que no sonaría en un registro más bajo. Ya depende del nivel de dificultad al que os queráis enfrentar. 



Flores de color rosa encontradas por el campo
Flores silvestres


Por último, el paso final del recetario para la creación de un bolero, sería que, cuando ya esté todo hecho y elegido pero sigáis cambiando cosas, os desintoxiquéis de cualquier cosa que pueda parecer un bolero. Escuchad algo durante un par de días totalmente diferente y luego volváis al proyecto a darle el toque final. 


Mi experiencia personal con todo este proceso fue muy intensa por dos razones: las expectativas y la impaciencia. Es normal que las cosas no salgan a la primera, a veces incluso con mucho esfuerzo, las canciones no salen exactamente como queremos pero terminan de otra manera que puede ser preciosa. Al final, hacer lo que te gusta, sentir todo el proceso, escribir unas cuantas frases, llorar, reír y desconectar, es parte de un carrusel de emociones bastante único que merece la pena vivir… así que ya sabéis, ¡todos a componer un bolero! 

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